Actitudes fundamentales del mindfulness: Mente de principiante – No juzgar – Aceptación

MENTE DE PRINCIPIANTE

Cuando nos iniciamos en algo nuevo, algo que cautiva nuestro interés y nuestro tiempo, la atención se centra en cada detalle de esa novedad; no queremos perder detalle y cada uno de esos detalles aumenta nuestro interés y nuestra satisfacción, hay un regocijo interno por haber descubierto algo nuevo de eso que nos tiene cautivados. Eso es lo que Jon Kabat-Zinn llama “atención de principiante”, nuestra mente funcionando como un lente de aumento sobre aquello que descubrimos recientemente.

Experimentar el momento presente, el aquí y ahora, poniendo toda nuestra atención en eso que está sucediendo, requiere que lo hagamos con esa mente de principiante. Es mirar y sentir lo que estamos experimentando como si fuera la primera vez. Y esto puede ser utilizado con cualquiera de nuestros sentidos y en cualquier situación.

Introducir en nuestra boca un trozo de fruta, sintiendo su aroma, su textura, su sabor, con mente de principiante, es practicar mindfulness con mente de principiante.  Y podríamos pensar que ese trozo de fruta no va a ser diferente a similares trozos de ese mismo tipo de fruta que hemos tenido en la boca en el pasado, pero lo que hace la diferencia es la actitud que tengamos ante la experiencia. Puede ser muy parecido a todos los trozos de esa fruta ingeridos anteriormente, pero lo que hace la diferencia en esta oportunidad es nuestra actitud, también llamada “actitud de científico”. Observar, descubrir.

Lo que deseamos alcanzar con esta actitud es ser dueño de nuestra mente y eso se logra experimentando lo que hacemos como si fuera la primera vez.   Si miramos una nube como si fuera la primera vez, intencionalmente, descubriremos fascinantes detalles que no habíamos notado antes; imaginemos todo lo que está allí esperando ser descubierto por nosotros. Imaginemos la diferencia que va a hacer tener una conversación con una persona teniendo esta actitud que estamos por descubrir.

NO JUZGAR

La importancia del “no juzgar” la resalta Jon Kabat-Zinn en su propia definición de mindfulness: “Poner atención deliberadamente, en el momento presente y sin juzgar”. Y se refiere a atender al momento presente sin prejuicios, o sea, sin juicios anticipados basados en nuestras creencias de todo tipo, en nuestra cultura, nuestra educación, nuestros valores.

Cuando abordamos una situación, una persona, una obra de arte, lo que sea que estamos experimentando aquí y ahora, con esos “lentes” podemos estar dejando fuera elementos importantes de la realidad de eso que estamos experimentando. Incluso, hay veces que nos encontramos anticipando respuestas o reacciones de situaciones en las que todavía no nos encontramos debido a nuestra tendencia a juzgar anticipadamente.

Al no juzgar, nuestra percepción de la situación será más objetiva; es usar una percepción consciente más justa, es ser un testigo imparcial mientras le ponemos atención al aquí y ahora sin contaminarlo anticipadamente. Con la actitud de no juzgar nos permitimos dar un paso atrás y concentrarnos en lo que tenemos frente a nosotros sin la interferencia de si eso nos gusta o nos disgusta, si es bueno o es malo, si es agradable o desagradable.

Para empezar a practicar la actitud de no juzgar, lo recomendable es darnos cuenta de esos juicios que hacemos en “modo piloto automático” constantemente, es descubrirnos que estamos juzgando. Pero es muy importante que no nos juzguemos a nosotros mismos por juzgar, tomar consciencia de que los estamos haciendo es suficiente.

Hacer juicios es parte de la condición humana, son atavismos que venimos arrastrando de cuando el peligro, las amenazas, la incertidumbre, eran parte omnipresente en la vida cotidiana. Pero, no juzgar no quiere decir que no vamos a tomar decisiones objetivamente cuando esa sea la situación que tenemos por delante; lo que quiere decir es que podemos darnos la oportunidad de observar la situación sin el compromiso previo de si me va a gustar o no, de si voy a estar de acuerdo o en desacuerdo.

Y, como siempre en mindfulness, si nos descubrimos juzgando, simplemente nos sonreímos, aceptamos que lo estábamos haciendo y recentramos la atención en la situación en la que estamos. Y esta actitud nos fortalece, adicionalmente, la actitud de la generosidad.

ACEPTACION

La aceptación no es una actitud pasiva frente a situaciones adversas, por el contrario, es el reconocimiento activo de que las cosas son como son. La resistencia, la negación, la no aceptación de la adversidad son elementos que contribuyen al sufrimiento mental, la enfermedad y la pérdida del bienestar en general.

Aceptación no significa no intentar cambiar la realidad dentro de los límites posibles y tampoco debe conducir al fatalismo, ni a la resignación depresiva.  El primer paso es observar la situación con dos de las actitudes que hemos analizado: mente de principiante y sin juzgar. Es difícil “mirar a la cara a la adversidad” sin juzgarla, pero el esfuerzo de hacerlo nos puede ayudar a ser objetivos ante la situación y empezar a considerar opciones para mejorarla.

Nuestra actitud usual ante las experiencias aflictivas es evitarlas, pero estas experiencias llegan y tienden a generarnos emociones y sentimientos intensos y la evitación, la resistencia a aceptar la realidad, tienen consecuencias dada la energía que empleamos en esa lucha contra ella. Esta lucha termina siendo contraproducente ya que tiende a potenciar la negatividad y a mantener activos la emoción y el sentimiento.

El mindfulness nos recomienda no luchar contra los sentimientos que nos producen las situaciones dolorosas y, al mismo tiempo, aceptar que el sufrimiento pasará.  Todos hemos experimentado situaciones dolorosas en el pasado y hoy por hoy vemos que el dolor se ha hecho menos intenso.

El otro escenario de la aceptación es lo contrario a la adversidad: las situaciones placenteras. Usualmente tenemos menos problemas cuando abordamos estas situaciones, pero hay el riesgo de apegarnos a ellas de tal manera que no deseamos que terminen.  En estas las emociones y sentimientos son de alegría y felicidad y no queremos que terminen. En estas situaciones, la actitud fundamental del mindfulness es centrar la atención en la situación y en lo que estamos experimentando. Tampoco lo placentero es permanente, nada es permanente.

Experimentar la impermanencia, de lo positivo y de lo negativo, poniendo atención consciente a lo que estamos experimentando, nos ayuda a manejar el sufrimiento de las situaciones dolorosas y a disfrutar de los momentos placenteros.

Gerardo Tálamo, PhD

2019

Próximas entregas: Dejar pasar – Confianza – Paciencia

Gerardo Tálamo
Psicólogo, M.Ed., Ph.D.

Tutoría en Mindfulness, Coach Ejecutivo Certificado, C.C.L. Coaching Basado en Mindfulness

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