5 maneras cómo la práctica del mindfulness puede cambiar positivamente tu cerebro

En décadas recientes, el mindfulness, definido como la consciencia del momento presente, deliberadamente, sin juzgar, se ha convertido en la palabra de moda en la neurociencia, la psicología y las áreas relacionadas con la salud mental, física y emocional.  Más específicamente, los beneficios potenciales de la práctica del mindfulness son un mayor control de la atención, una regulación emocional más efectiva, relaciones sociales fortalecidas, reducción del riesgo de enfermedades, mejoría del funcionamiento del sistema inmunológico y mejor calidad del sueño.  Mientras estos hallazgos se refieren generalmente a aquellos que practican la meditación mindfulness formal, los beneficios fisiológicos especificados más abajo también benefician a quienes practican el mindfulness informalmente, aunque en menor grado.

  1. Corteza frontal.

Tal vez el hallazgo más importante es que los estados de plena consciencia que se logran con la meditación, así como con las prácticas informales de mindfulness, estimulan la actividad de la corteza frontal del cerebro.  Con el tiempo, este fortalecimiento cortical apoya nuestra capacidad de pensamiento racional y la planificación intencional, promoviendo el funcionamiento ejecutivo efectivo, la consciencia y el control emocional, así como el control de la impulsividad.

  • Amígdala.

La práctica prolongada del mindfulness y de los estados de consciencia plena están correlacionados fuertemente con la reducción de la materia gris y de actividad en la amígdala, lo que reduce considerablemente la excitación relacionada con el temor y la ansiedad, facilitando el bienestar fisiológico y la calma.

Las ondas cerebrales asociadas con descanso y relajación, tales como las theta, también tienden a incrementarse como función del mindfulness; la relajación posiblemente sea el resultado de disminución de la activación de la amígdala. 

  • Circuito neural social.

Se ha encontrado que las prácticas del mindfulness están vinculadas estrechamente con la satisfacción en las relaciones interpersonales.  Diecisiete estudios encontraron que las personas con una experiencia extensa de prácticas de mindfulness han desarrollado más materia gris cerebral en las áreas sociales del cerebro, en comparación con controles que no practicaron mindfulness.  Específicamente, esto se refiere a una amígdala más calmada y regulada, a incremento de niveles de la hormona del apego (oxitocina) y de la vasopresina, a mayor producción de dopamina (neurotransmisor cerebral vinculado con las sensaciones placenteras).

El hipocampo, donde residen nuestros recuerdos, también desarrolla nuevas neuronas a medida que se practica el mindfulness, ayudándonos a recordar y guardar interacciones sociales importantes. 

  • Corteza cingulada anterior.

El mindfulness incrementa la activación en esta región cerebral, la cual juega un papel en la motivación, la capacidad atencional y el control motor.  Esto incrementa nuestra habilidad de mantener ininterrumpidamente la atención en tareas cognitivas y puede contribuir al incremento del control emocional y la regulación de la afectividad, especialmente de las emociones dolorosas.

Conclusión

Probablemente haya otras áreas clave del cerebro que el mindfulness afecta que no hayamos cubierto aquí.  No perdamos la visión, la investigación del cerebro puede estar limitada en cuanto a que las activaciones encontradas pueden significar diferentes cosas.  Sin embargo, está claro que los estudios sobre mindfulness reflejan notoriamente efectos a largo plazo en la estructura cerebral que contribuyen a los sentimientos de calma y bienestar que todos deseamos.

A través de los estudios, los meditadores de larga data demostraron mayor espesor cortical en general, especialmente en las áreas mencionadas antes.  Aunque yo abogaría la práctica del mindfulness aún si los efectos saludables no estuvieran examinados de manera tan robusta y documentada, su capacidad de incrementar el espesor cerebral y la protección contra el adelgazamiento cerebral relacionado con la edad, vinculado con la demencia, en sí mismos, son una razón convincente para practicarlo.

Nota del autor: Este artículo tiene solamente fines educativos y no debe sustituirse por psicoterapia con un profesional calificado.

Psychology Today, Mayo 2019.

Autor: Jason N. Linder, MA, LMFT

Adaptación: Gerardo Tálamo, PhD

Gerardo Tálamo
Psicólogo, M.Ed., Ph.D.

Tutoría en Mindfulness, Coach Ejecutivo Certificado, C.C.L. Coaching Basado en Mindfulness

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